Pulsa "Enter" para saltar al contenido

La función del arte en la historia

Hoy en día estamos acostumbrados a entender el arte como una rama de la ontología por la influencia de Kant. Prevalece la idea del arte como la expresión de la visión interna del artista y del arte por el arte. Sin embargo, en la antigüedad, en la época de Platón y Aristóteles, la tradición era evaluativa más que metafísica.

Para Platón, la evaluación final de cualquier obra de arte debe tener en cuenta los fines y valores de la sociedad en su conjunto.1 Y lo cierto es que a lo largo de la historia la producción artística siempre ha tenido un fin político, religioso o social.2 Aún así, no se puede decir que el arte haya sido utilizado teniendo en cuenta la mejora del conjunto de la sociedad. En general, la producción artística ha estado siempre en manos del poder, y el arte ha sido consistentemente utilizado por las clases dominantes como herramienta de propaganda política. Su función ha sido principalmente publicitaria.

En la prehistoria el arte era un instrumento mágico y su valor era de culto y ritual. Más adelante, durante las civilizaciones antiguas, su función se amplió. Al valor ritual, ceremonial y mágico, se añadió el valor propagandístico. El arte se utilizaba, principalmente, para proclamar y demostrar la grandeza de reyes y faraones.

Los monumentos funerarios, palacios y templos, con sus narrativas pintadas y en relieve, servían para convencer al pueblo del origen divino e inalterable del poder de las clases dominantes. El mensaje político era: el sistema de poder emana de los dioses, no existe posibilidad de cambio y desearlo es inconcebible.

En Europa, desde la caída del imperio romano hasta la revolución industrial, la producción artística estuvo principalmente en manos de la iglesia. La iglesia, como los poderes anteriores, también utilizó el arte como instrumento de propaganda política. Catedrales, vidrieras, retablos, crucifijos, etc., estaban diseñados con la misma intención y el poder de persuasión e intimidación sobre una población mayoritariamente analfabeta era inmenso. El mensaje era simple: la iglesia representa el poder de Dios en la tierra, acepta las injusticias de la vida e irás al cielo, desobedece y arderás eternamente en el infierno.

Más adelante, cuando Europa empieza a industrializarse, la iglesia y la aristocracia pierden poder en favor de la burguesía. La burguesía, a su vez toma el relevo en el uso del arte como instrumento propagandístico. La producción artística dirigida por la burguesía estaba mayoritariamente compuesta por cuadros al óleo, elegidos para proclamar principalmente la riqueza material y la superioridad moral de las clases dominantes3. El mensaje propagandístico es similar a los anteriores: los valores de la burguesía representan al bien, seguirlos se recompensa con éxito económico y social.

Con la llegada de la fotografía la función del arte cambia. Nace la proclama del arte por el arte. La fotografía se convierte en la nueva manera de representar lo que entendemos por la realidad. Las técnicas de reproducción de imágenes sustituyeron al arte anterior, reemplazándolo por un lenguaje de imágenes.4 El arte pierde su autoridad e, incluso cuando dice ocuparse de lo que llamamos realidad, se vuelve cada vez más autorreferencial.

Dentro del lenguaje de imágenes que sustituye al arte del pasado, la principal disciplina de producción visual en la actualidad es la publicidad. La publicidad es la continuación del arte anterior a la fotografía tanto en su estatus de reflejo de la producción visual de una cultura como en su utilización, por parte del poder, como herramienta de propaganda política.

Hoy la burguesía ha perdido el poder, en manos de las grandes corporaciones y el estado. Este nuevo poder, como todos los anteriores, utiliza el arte con fines propagandísticos. De nuevo, como en todos los casos anteriores, el mensaje del nuevo poder, las corporaciones y el estado, es simple: la economía de mercado es el camino de la felicidad y el bienestar, todas las demás alternativas están condenadas al fracaso y van en contra de la naturaleza humana.

¿Dónde queda, entonces, lo que conocemos como arte en la actualidad? El arte del pasado, para salvarse, proclamó que su único fin era sí mismo, el arte por el arte. De este modo encontró un lugar en la maquinaria del nuevo poder, se transformó en el producto perfecto del capitalismo.

El arte nunca fue una necesidad primaria. Al perder su función política la única manera de venderlo era mistificándolo. Mistificar el arte cumple dos funciones: por un lado oculta el uso propagandístico del arte en el pasado por parte de las clases dominantes y por otro crea un producto que resulta perfecto para la especulación en el mercado.

El mercado promueve la idea de que el precio del objeto artístico refleja su valor espiritual. Pero los objetos no tienen valor espiritual, sino material. Pretender lo contrario es envolverlo en una falsa religiosidad.5 Al ser el objeto artístico en la actualidad principalment un producto, el énfasis se pone en su valor expositivo, su rareza y el precio que alcanza en el mercado.

La mistificación de las artes visuales es necesaria para poder especular con productos que no son de necesidad y que alcanzan precios desorbitados. La filosofía Kantiana sobre el valor intrínseco del objeto de arte independiente del contexto, idea todavía muy presente dentro y fuera de círculos artísticos, respalda la mistificación del objeto artístico.

El hecho de que la publicidad es el arte de la cultura actual se esconde por dos motivos. Por un lado la maquinaria propagandística depende de su invisibilidad para funcionar y la producción de imágenes se utiliza para promover la idea de que nada ha cambiado;6 por otro lado se mantiene en el mercado el producto capitalista por excelencia, que además le aporta credibilidad al sistema.

No importa que actualmente no reconozcamos a la publicidad como la producción artística del momento. En la prehistoria el énfasis de una obra de arte se encontraba en su valor de culto, como instrumento mágico. Sólo más tarde se reconocerían esos objetos como obras de arte.7 Algo parecido ocurre con la publicidad, que también tiene una especie de valor mágico y tampoco es reconocida como arte. Se puede decir que el arte siempre ha sido utilizado como un instrumento mágico, siempre ha escondido una promesa, que siempre, además, ha sido falsa. La iglesia prometía el cielo, la burguesía el éxito, las corporaciones prometen felicidad.

El aura del objeto artístico no desapareció, como dijo Benjamin, con los métodos de reproducción mecánica. Más bien, fue el objeto artístico, con aura incluida, lo que desapareció de lo que hasta entonces era el arte, para reaparecer en la publicidad, el nuevo arte, en el concepto de un producto y su “branding”.

La función del arte de cada época se alimenta siempre de la función anterior. Así, la función ritual de la prehistoria ha continuado en todas las funciones posteriores, aunque haya dejado de ser la función principal. Lo mismo ocurre con la función mistificadora, que sigue presente en la publicidad, aunque no sea su función principal. Al igual que con las distintas funciones también se van añadiendo los lenguajes visuales, que se reinterpretan y sirven para proveer de credibilidad y linaje al lenguaje visual contemporáneo. Así, la publicidad utiliza el lenguaje del arte del pasado para sugerir autoridad cultural, dignidad e incluso sabiduría, y para situarse por encima del simple interés material.8


  1. Graham, G. (1997) Philosophy of the Arts: An Introduction to Aesthetics. 2nd ed. London: Routledge,, p. 200-201. Graham cita a Beardsley, un fi lósofo americano del arte: “the dominant movement of Plato’s thought about art, taking it all in all, is strongly moralistic in a broad sense… it insists that the fi nal evaluation of any work of art … must take into account the all important ends and values of the whole society.”
  2. Honour, H. and Fleming, J. (1999). A World History of Art. London: Laurence King Publishing. p. 25.
  3. Berger, J. (1972). Ways of Seeing. London: BBC and Penguin Books, p. 90.
  4. Esta idea de un lenguaje de imágenes que reemplazan al arte anterior es crucial para entender la publicidad como el nuevo arte. Ibid, p. 33.
  5. Berger, J. (1972). Ways of Seeing. London: BBC and Penguin Books, p. 21.
  6. Ibid, p. 33: “Yet very few people are aware of what has happened because the means of reproduction are used nearly all the time to promote the illusion that nothing has changed except that the masses, thanks to reproductions, can now begin to appreciate art as the cultural minority once did.”
  7. Benjamin, W. (1936). The Work of Art in the Age of Mechanical Reproduction.
  8. Berger, J. (1972). Ways of Seeing. London: BBC and Penguin Books, p. 135: “But a work of art also suggests
    a cultural authority, a form of dignity, even of wisdom, which is superior to any vulgar material interest”.

La función del arte en la historia forma parte de El arte comprometido, mi trabajo de investigación para el Máster en Bellas Artes de Central Saint Martins College of Art and Design en Londres en 2007.

Todos los artículos de El arte comprometido:

  1. Introducción
  2. ¿Qué es arte?
  3. La función del arte en la historia
  4. El contexto actual
  5. Cómo influye en las personas el contexto actual
  6. El mundo del arte en el contexto actual
  7. La figura del artista
  8. El arte comprometido

Los comentarios están cerrados.