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The Politics of Breastfeeding de Gabrielle Palmer

Un par de cosas se me quedaron grabadas tras leer el libro. La primera: que si se puede crear un producto que se pueda vender en vez de usar una alternativa natural, la maquinaria que se pone en marcha para vendernos la copia artificial es tremenda. Y la segunda: que para las grandes empresas lo único sagrado son sus beneficios.

Por ejemplo, hay excedente de leche de vaca en Europa ¿qué se hace? Pues secarla y dársela a los bebés, aunque les siente peor que la materna. Y es que encima te lo dicen bien clarito. Que duermen más tiempo (no necesariamente mejor) con un biberón porque es más difícil digerir la leche formulada. Así las madres pueden volver a las fábricas. Tras la revolución industrial es lo que le convenía a las fábricas. Y seguimos igual de anticuados. Tener que volver al trabajo es una de las principales causas por las que las madres dejan de amamantar o ni siquiera empiezan (por no pasar el trauma de tener que dejarlo tan pronto).

Menos en los sitios donde se siguen los consejos de UNICEF, que no son tantos como sería deseable, los fabricantes de leche en fórmula directamente entrenan o sobornan a los profesionales que aconsejan a los padres. Les convencen de que es mejor para los bebés. Y como todas las familias quieren lo mejor para sus bebés, en algunos lugares se llegan a gastar en leche de fórmula hasta dos tercios de un salario que no les da para comer. Y como el resto de la familia también tiene que comer, diluyen la leche en fórmula con agua para que dure más. Los bebés acaban malnutridos y, como además no reciben las defensas necesarias a través de la leche materna, acaban enfermando. A veces mueren. Por si esto fuera poco, en pruebas independientes también se han encontrado bacterias en la leche de fórmula en sí. Los bebés que mueren porque enferman por las bacterias que contiene la leche en fórmula, o por malnutrición por leche diluida, o por la falta de higiene externa al preparar un biberón de entrada innecesario, son bebés que podrían estar vivos ¿Dónde está la ética de las empresas que no analizan sus leches o convencen con artimañas propagandísticas a las madres de que compren su producto en lugar de amamantar cuando ni se los pueden permitir ni los necesitan? Y si las empresas sí analizan sus productos, saben que tienen bacterias, y en vez de venderlos en Europa los venden en países peor regulados, como ya ha ocurrido, y hay bebés que mueren por ello ¿Cómo llamamos a eso?

No sólo la leche en fórmula es un problema. También los biberones en sí, cuyo material de fabricación no está regulado. Ya sabemos por experiencia, que lo no regulado por salud va a ser regulado por costes. Y lo más conveniente para el fabricante no siempre es lo mejor para el bebé.

Otra idea generalizada es que no todas las madres pueden amamantar. Técnicamente por motivos físicos, según Palmer la cifra es del 1%. La naturaleza es potente, está documentado que madres amamantan en campos de concentración y durante bombardeos, si tienen apoyo. Sin falta de confianza ni de apoyo no se puede. Es una etapa muy vulnerable para la madre y para el bebé. Y muchos se aprovechan de ello para imponer sus prioridades. Las empresas saben perfectamente que la leche materna es mejor que sus productos, por eso se esfuerzan tanto en convencernos, con publicidad cara y sofisticada, de que lo suyo es mejor.

La Organización Mundial de la Salud recomienda amamantar al menos 2 años. Según un estudio de Harvard, amamantar durante más de 24 meses puede reducir el riesgo de cáncer de mama un 50%. Amamantar, si se puede hacer en calma, con confianza, con apoyo emocional e institucional, es un enorme placer para la madre y para el bebé. Y crea una intimidad preciosa.

Además es alucinante, la saliva del bebé comunica a la madre sus necesidades. Y la leche cambia dependiendo de la hora del día o de la noche, de si lleva amamantando un minuto o quince, de si hace frío (volviéndose más espesa) o calor (más líquida), de la edad del bebé, de si es prematuro, de si tiene un resfriado o un poco de fiebre, mandándole las defensas que necesita.

¿Y unos señores con batas dicen que lo suyo es mejor? ¡Anda ya! Cuando se hayan puesto al día con la naturaleza y hayan investigado los 100.000 años que tiene la especie humana, entonces hablamos.

Tetix (2013) fue el vídeo que hice directamente inspirada por el libro.

Otras obras que he hecho inspiradas por el embarazo y la maternidad son:

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