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Simbología y psicología del color

El color nos influye de dos maneras. La consciente, condicionada y cultural, en la que se basa la simbología del color. Y la inconsciente, universal e instintiva, que es la base de la psicología del color.

A menudo, la psicología de un color y su simbología, coinciden. Porque la reacción instintiva acaba convirtiéndose en condicionamiento cultural. Pero a veces la simbología del color es más bien un producto de malinterpretaciones y prejuicios. Cuando así es, prevalece la respuesta instintiva.

Por ejemplo, en occidente el color de duelo es el negro. Pero en Japón es el blanco. En este caso la simbología del color nos está dando información sobre la actitud hacia la muerte en diferentes culturas, en occidente se entiende como un final, un cierre. Mientras que en Japón representa más bien un principio. Dependiendo de si se ve la muerte como oscuridad o como luz, se elegirá el negro o el blanco para representarla.

A la simbología cultural se une la simbología personal. A lo largo de nuestras vidas vamos acumulando experiencias y recuerdos. Algunas positivas y otras no tanto. Si por cualquier motivo relacionamos una experiencia con un color, nuestra relación con ese color se verá afectada. A veces olvidamos la experiencia, sobre todo si es negativa, pero nos queda la relación con el color.

La psicología del color, por el contrario, es universal. Todos reaccionamos igual ante las longitudes de onda, seamos del lugar que seamos y tengamos las experiencias que tengamos. Nuestra reacción es subjetiva, pero eso no quiere decir que sea arbitraria, o que no existan criterios lógicos para predecir la respuesta.

El color es una poderosa herramienta de comunicación. Es lo primero que registramos cuando evaluamos algo. Y el reconocimiento instintivo del lenguaje del color nos ha permitido sobrevivir como especie, porque nos permite reconocer comida venenosa, predadores peligrosos y señales de peligro de todo tipo.

Quizá hoy en día este instinto sea más inconsciente, pero ello no le resta poder. Un paisaje verde nos tranquiliza, porque sabemos que no vamos a morir de hambre. Nos apartamos de un bicho negro y amarillo, porque sospechamos que no va a ser amable. Cuando llega el tiempo gris, tendemos a recogernos y a guardar las energías para sobrevivir el invierno, literal o metafóricamente.

Cómo vemos el color y cómo nos afecta

Las longitudes de onda consisten en fotones, o partículas atmosféricas de energía, que son absorbidas o reflejadas por un objeto, dependiendo de los pigmentos que contenga el mismo.

Los rayos de luz reflejada llegan al ojo y se concentran a través de una lente sobre la retina, que es una extensión del cerebro que es sensible a la luz. La retina humana contiene bastones (activos con poca luz) y conos (activos con luz diurna). Hay tres tipos de conos, cada uno con un pigmento diferente. Los conos se activan cuando los pigmentos absorben la luz.

Con la activación de los conos se libera un transmisor químico que inicia los mensajes eléctricos que llegan al cerebro, y dentro del cerebro al hipotálamo.

El hipotálamo y la glándula pituitaria trabajan juntas para controlar la mayor parte del sistema endocrino (la producción de hormonas). Juntos controlan las funciones del cuerpo influidas por la luz: la temperatura corporal, el metabolismo, la regulación de líquidos, las funciones sexuales y reproductivas, el apetito, el sueño y los patrones de comportamiento.

El efecto psicológico del color

Que el color además afecta al estado de ánimo y al comportamiento es algo que se reconoce desde hace mucho tiempo, pero se entiende poco. La ciencia reconoce cuatro primarios psicológicos, basado en cómo los ojos y el cerebro procesan el color. Son el rojo, el azul, el amarillo y el verde. El rojo tiene un efecto sobre el cuerpo, el azul sobre la mente y el amarillo sobre las emociones. El verde aporta el equilibrio esencial entre los tres.

Además, cada color del espectro visible (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta) nos afecta de una forma específica. Estas propiedades psicológicas de los colores llevan mucho tiempo aceptadas y estudiadas.

Más recientemente, con la teoría de Angela Wright y su trabajo en Colour Affects se ha demostrado también que el efecto que los colores tienen sobre nosotros se debe más a la armonía del conjunto que a cada color de forma aislada.

 

Si quieres aprender más sobre la psicología del color aplicada puedes ir a www.colour-affects.co.uk.

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